Borges dijo que todo el que escribe publica solamente para dejar de toquetear sus propios textos. Por mi incapacidad, al menos momentánea, de publicar, me limitaré a compartir estos sencillos y de seguro muy corregibles versos.

Gracias por entrar a este espacio y detenerse, al menos un instante.

domingo, 5 de agosto de 2012

Tablero.



Gira sobre su propio eje
El tablero desairado,
Taciturno pero hereje
Por la inercia arrastrado.

Con los sentidos vedados,
Los peones con esperanza
Ruegan en cantos acobardados
Ser por siempre en eterna añoranza.

La incertidumbre los descoloca,
Inventan unos a quien tira los dados,
Rogando taciturnos a su boca
Poseer sus destinos marcados.

También a certidumbre  descoloca
A quien inocente y con fe helada
Deposita hasta que se desboca
Su patética certeza en la Nada.

El gran creador se divierte y mira
A su circo burdo y milenario,
 De payasos en ira
Por el engaño diario.

En Su caverna gutural
Rechinan las encías
Rosadas en risa abisal.
Los peones… cuentan días.

viernes, 27 de julio de 2012

Reloj



Tus agujas impasibles avanzan,
Mientras mis parpados se fuerzan.
Sabiendo que es inútil su intentar.

A mi derecha me observas atento,
Oh! Maldito reloj, prueba ineludible
Del paso del tiempo.
Marcado a fuego en cada rostro y
En toda arruga del cuerpo vencido.

Tu ruido mecánico no para.
Las densas sombras me tapan
Cual sabanas de miedo frío.
Tus engranajes giran.
Tu sonido, monótono y lento,
Resalta la soledad y el dolor.

Me miras y yo sé mi destino,
Tú me lo recuerdas siempre fiel.
Testigo de mi biografía inconclusa,
Garante de mis obsesiones,
De mis sueños en vela,
De mis miedos despiertos.

Me miras, y yo sé mi destino.
Tú me lo recuerdas siempre fiel.
Oh! Maldita escolta firme
Junto a mi muerte abanderada.

Mis ojos se cierran en cada vuelta
Que mi cabeza y tus agujas dan.
Mi odio por lo que eres
Crece en una pesadilla existencial.

Oh! maldito reloj, al lado de mi cama,
Placido e impiadoso profeta.
Sonará tu alarma mañana
Y otro día comenzare derrotado.

martes, 24 de julio de 2012

Caminos


Se bifurca el camino,
La eterna reyerta
De saber que no hay destino
 Y hay que elegir una puerta.

Que en las hojas no escritas
Un mundo muerto queda.
De grises tintas secas,
De ilusiones en veda.

Recámaras oscuras
Que tenían la potencia,
Pero quedaron puras
Libres de la demencia.

El dolor de la elección,
El disfrute de lo único.

Nos quedará la acción,

Del decidir impúdico.