Se bifurca el
camino,
La eterna reyerta
De saber que no hay
destino
Y hay que elegir una puerta.
Que en las hojas no
escritas
Un mundo muerto
queda.
De grises tintas
secas,
De ilusiones en
veda.
Recámaras oscuras
Que tenían la
potencia,
Pero quedaron puras
Libres de la
demencia.
El dolor de la
elección,
El disfrute de lo
único.
Nos quedará la acción,
Del decidir impúdico.
Es difícil poner en palabras el dibujo del destino. La idea de que las decisiones de uno, dejan muertas infinitas bifurcaciones. Pero este poema lo consigue exitosamente... Te dejo mi humilde felicitación.
ResponderEliminarMuchas gracias Fernando. Si, el dibujo del destino es una de esas cosas hermosas y horripilantes a la vez.
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