Tus
agujas impasibles avanzan,
Mientras
mis parpados se fuerzan.
Sabiendo que es inútil su intentar.
A
mi derecha me observas atento,
Oh!
Maldito reloj, prueba ineludible
Del
paso del tiempo.
Marcado
a fuego en cada rostro y
En
toda arruga del cuerpo vencido.
Tu ruido mecánico no para.
Las
densas sombras me tapan
Cual
sabanas de miedo frío.
Tus
engranajes giran.
Tu
sonido, monótono y lento,
Resalta
la soledad y el dolor.
Me
miras y yo sé mi destino,
Tú
me lo recuerdas siempre fiel.
Testigo
de mi biografía inconclusa,
Garante
de mis obsesiones,
De
mis sueños en vela,
De
mis miedos despiertos.
Me
miras, y yo sé mi destino.
Tú
me lo recuerdas siempre fiel.
Oh!
Maldita escolta firme
Junto
a mi muerte abanderada.
Mis
ojos se cierran en cada vuelta
Que
mi cabeza y tus agujas dan.
Mi
odio por lo que eres
Crece en una pesadilla existencial.
Oh!
maldito reloj, al lado de mi cama,
Placido
e impiadoso profeta.
Sonará tu alarma mañana
Y otro
día comenzare derrotado.
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