Gira sobre su propio eje
El tablero desairado,
Taciturno pero hereje
Por la inercia arrastrado.
Con los sentidos vedados,
Los peones con esperanza
Ruegan en cantos acobardados
Ser por siempre en eterna
añoranza.
La incertidumbre los descoloca,
Inventan unos a quien tira los
dados,
Rogando taciturnos a su boca
Poseer sus destinos marcados.
También a certidumbre descoloca
A quien inocente y con fe helada
Deposita hasta que se desboca
Su patética certeza en la Nada.
El gran creador se divierte y mira
A su circo burdo y milenario,
De payasos en ira
Por el engaño diario.
En Su caverna gutural
Rechinan las encías
Rosadas en risa abisal.
Los peones… cuentan días.
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