Borges dijo que todo el que escribe publica solamente para dejar de toquetear sus propios textos. Por mi incapacidad, al menos momentánea, de publicar, me limitaré a compartir estos sencillos y de seguro muy corregibles versos.

Gracias por entrar a este espacio y detenerse, al menos un instante.

lunes, 15 de octubre de 2012

Viejo.


Me siento en el bar y miro a la calle.
Veo pasar un viejo, el vidrio y las gotas de agua que resbalan
Por él me separan de él, el vidrio… que en su fragilidad
Es más fuerte que sus huesos.

Veo al hombre en su andar,
Lento por el yugo de la edad.
A esa ropa desgastada,
A esos lentes de marco grueso.
A ese mulo de carga con la espalda encorvada
Por el peso de los años
Que robaron el color
De sus sienes.

Veo a ese viejo que camina ya un poco más lejos.
Oxidado por el aire que respira
Trece veces por segundo.
Como el clavo de un banco, como una manzana mordida
Olvidada en la mesada.

Suicida nato
Como todo orgánico,
Que respira, tal vez más de lo que necesita, matándose
Con cada inhalación.

Pero es el momento de decirme ya:
Que deje de ver
A ese viejo cuya piel se dio por vencida
Y se escurre como la cera de una vela
Consumida.

Es tiempo de dejar de recordar mi muerte futura.
Ya es tarde y llego mi compañía,
Es tiempo de dejar de ver a esa foto anticipada de mí.
Hora de olvidar la muerte por unas horas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario