Lloras en la calle taciturna,
La espalda en una pared escrita
Mientras la ciudad vuelve nocturna
Y tu cuerpo de frió tirita.
La muchedumbre velociférica
Que camina inmune por delante
Tuyo. En una danza histérica,
Con su ilusión y su paso errante.
Me pregunto, cual será tu
Averno.
El estomago que ruge de hambre
O las mil agujas del invierno
Que rompen tus huesos en
enjambre
Sentado detrás de este cristal
Miro ególatra la escena.
Por un instante me siento
especial,
Ser el único que ve tú pena.
Pero entiendo luego que, como yo,
Todos los que te vieron sentada
En ese suelo, sin ni un hoyo
Donde muerta terminar tirada,
Sintieron muy cerca a la plebeya.
Unidos a ella por una mera
Mirada, cual héroes de epopeya,
Que vuelven al hogar que los
espera.
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