Borges dijo que todo el que escribe publica solamente para dejar de toquetear sus propios textos. Por mi incapacidad, al menos momentánea, de publicar, me limitaré a compartir estos sencillos y de seguro muy corregibles versos.

Gracias por entrar a este espacio y detenerse, al menos un instante.

martes, 8 de enero de 2013

ubérrima


Me digo inasible, debo escribir ya!
No sé el porqué de la ira que no salgan
Ni unas magras palabras, más allá
De este intento triste de que algo valgan.

Camino cabizbajo por estas piedras
Rendidas a las cruentas intemperies,
Entre transeúntes que miran las hiedras
E invocan a los caídos en sus kiries.

Tumbas en paz, de huesos oxidados
Con tenue manto de tierra que oculta
La podredumbre de cuerpos usados
Devueltos al planeta que sepulta.

La rara sensación de un cementerio,
Ver en cada rincón de la mirada,
La incertidumbre y el miedo ante el misterio
Y también una lucha atiborrada.

Son ya del pedrusco que en un circuito
Danza tímido y obediente en la nada
Del escenario absurdo de infinito.
Un punto azul, de llantos en bandada.

Que ansían tanto ser más que la materia
Que bajo sus pies se pudre, como ellos
Prontamente. Colmados de histeria
Al verse inevitablemente muertos.

Curioso es… que efímeras logran plasmarse
En la inmensidad del paisaje espacial
Estas voluntades. Sin desmayarse
En el temido y cruento olvido glacial.

Aunque sea alguna vez se velará
Por los nombres de aquellas sepulturas
Que aquí se alzan y por ellos llorará
Recordando pasadas desventuras.

Debo escribir ya! Me digo inasible,
Y se el porqué de la rabia... la rabia
De no poder olvidar el horrible
Recuerdo de mi futura muerte.

 La rabia ubérrima, horripilante
Resignación del saber: no se puede
Más que resignación. Y anhelante…
Deseo que una esperanza al menos quede,

Fatigada siquiera, de eternidad.
Convencerme, inundado en metafísicas,
De mundos regidos por cualquier deidad
Que me arranquen de estas muertes tísicas.

Tal vez algún verso calme estos nervios
Como ademanes de tinta en un papel
Con símbolos que trascienden soberbios
Al demasiado humano autor en tropel.

Como Aquiles el de los ligeros pies
Que en el abismo obtuvo su victoria
Siendo eterno detrás de incontables mies.
Como todo quien vive en la memoria.

Tal vez algún verso calme la angustia…
Como calmo el pintar en una cueva
A mis padres de otras especies en mustia,
O la manzana prohibida calmo a Eva.